Los monarcas
Su padre era italiano. Su abuelo materno, también. Sin embargo, dicen que se sienten andinos y que aman Perú. De hecho, la sala de directorio está repleta de vasijas precolombinas, telares incas y diversas muestras de arte peruano de distintas épocas. “Nuestro padre nos inculcó el amor por esta tierra, que lo trató con tanto afecto”, dicen Pedro y Mario Brescia Caferatta. ![]()
No obstante, posiblemente ni él habría pensado que ese amor se transformaría en el principal conglomerado empresarial de Perú, varias veces más grande que el emporio inmobiliario y agrícola que fundó hace unos 60 años. Hoy, los hermanos Brescia conducen un imperio de más de 40 empresas, con ventas por sobre los US$ 2.500 millones en 2007, con presencia en los sectores más dinámicos de la economía local.
Pedro y Mario, con 87 y 78 años, respectivamente, dicen que no quieren dejar de lado sus negocios. “Seguiremos creciendo en todos los sectores en los que estamos”, dice Mario, el más locuaz de los dos. “Seguiremos mientras Dios nos dé vitalidad”.
Para llegar donde están, no sólo les valió el amor por Perú, sino también su buen ojo. Como cuando, en 2006, pagaron US$ 100 millones para quedarse con Sipesa, la mayor pesquera peruana. El mercado lo consideró un precio muy alto. Y muchos los tildaron de locos. Sin embargo, a poco andar, los precios de los productos marinos se dispararon, lo que transformó a Sipesa en una máquina de flujo de caja. Lo mismo se podría decir de algunas de sus empresas más representativas, como minera Minsur, de donde extraen estaño, el BBVA Banco Continental, la aseguradora Rímac, la planta de explosivos EXSA y la cadena de hoteles Libertador. “Tienen un excelente olfato”, dice Mauricio Olaya, experto en Fusiones y Adquisiciones y socio del bufete Muñiz, Ramírez, Pérez-Taiman & Luna-Victoria. “Eso, sumado a mucho trabajo, los ha convertido en el mayor grupo peruano”.
Los Brescia acumulan activos en la minería, pesca, agricultura, industria, servicios y turismo. “Los hermanos se han sabido complementar y se han diversificado mucho”, dice el economista Alejandro Indacochea, consultor financiero y catedrático de Centrum, que ha estudiado el tema de los grupos económicos en Perú. No obstante, es el negocio inmobiliario el que da fuerza y base al grupo. Se dice que poseen más de 1.000 propiedades en Perú. “No las hemos contado todavía”, bromean. Y es que, aunque no son de dar números, es conocida su intención de mantener una determinada bolsa de metros cuadrados en cartera. “Cuando venden tierra, es para comprar igual o mayor cantidad”, dice un ejecutivo cercano a la compañía. “Así es como han crecido”.
Apuestas locales
Tanto a Mario como a Pedro les gusta viajar. Y sus ejecutivos lo hacen permanentemente para importar mejores prácticas de negocios. Pero esta pasión no se traduce en un interés por invertir fuera. “Hoy, nuestras inversiones están concentradas 100% en Perú y, por ahora, seguirá así”, dice Mario. “Y si lo hacemos, será en un negocio integrado a lo que ya hacemos en Perú”. Para muchos, el grupo aún no tiene necesidad de salir. “Tú te internacionalizas cuando tu mercado ya está saturado”, dice el abogado Olaya. “Los Brescia han tenido la capacidad de seguir identificando oportunidades en Perú para consolidar el imperio que han creado”.
Otros lo miran críticamente. “Los grupos también deben ver fuera, y eso no significa sólo exportar. Hay que exportar capital y diversificar riesgos fuera de Perú”, dice Juan José Marthans, docente de Economía y Finanzas y director de Investigación de Mercados Financieros de la Universidad de Piura y ex superintendente de Banca, Seguros y AFP. “Eso es lo que exige la globalización: el que no lo haga no tendrá éxito en el mediano o largo plazo”. No obstante, Marthans reconoce la habilidad de los Brescia para asociarse con capital internacional, como en el caso del BBVA Banco Continental. “Cuentan con un know how internacional y unas espaldas tremendas, lo cual les va a permitir consolidarse en el ámbito financiero”, dice.
Financieramente, el grupo es conservador. “No han tomado posiciones incontroladas que puedan afectar el futuro del negocio”, dice Edmundo Beltrán, Office Managing Partner de Deloitte Perú. Pero eso no significa que se vayan a quedar tranquilos. Los hermanos están más líquidos que nunca gracias a los buenos resultados de sus actividades mineras, pesqueras y financieras, utilidades que destinarán a invertir en cada una de sus áreas de negocios. El negocio inmobiliario, la exploración minera, la agroindustria y la petroquímica serán los principales focos.
La sucesión
A pesar de sus años, Pedro y Mario trabajan los siete días de la semana y están presentes en todos los directorios de sus empresas. “Mario es de los que todavía lee un contrato de compraventa de una propiedad al milímetro para ver si le falta una coma”, dice Olaya, cuyo bufete sigue teniendo proyectos con algunas empresas del grupo. Pedro, por su parte, viaja todos los viernes a Chincha para supervisar sus cultivos de cítricos. “Ambos son los que aprueban o no los pasos estratégicos del grupo”, dice otro de sus ejecutivos.
Según Indacochea, el liderazgo de los Brescia es el propio de los monarcas. “Trabajaremos hasta que tengamos fuerzas”, dicen. “Es nuestro hobbie”. De hecho, el tema de la sucesión no es prioritario, y confían en que la tercera generación continuará con el legado de su padre.
Pero para muchos el modelo de sucesión es la mayor fuente de incertidumbre sobre el futuro del grupo. “Muchas empresas familiares no subsisten tras la tercera generación por la división del patrimonio que ocurre tras la sucesión”, dice Indacochea. Para él, todas deben tener un protocolo de familia.?Los candidatos más visibles a tomar la posta son cuatro: los tres hijos de Mario (Fortunato, Mario y Pedro Brescia Moreyra) y Álex Fort Brescia, hijo de Rosa Brescia C., hermana de Pedro y Mario. Los tres primeros dirigen las empresas de los rubros minero, pesquero y hotelero, mientras que Álex Fort encabeza la aseguradora Rímac.
Ordenando la casa
En los últimos años, los Brescia han puesto el énfasis en la necesidad de ordenar sus empresas. La premisa es que cada una debe ser independiente de las otras. “Tenemos firmas de servicios mineros y de construcción civil que deben competir en el mercado para prestar servicios a otras de nuestras empresas”, dice Mario. “Queremos que el intercambio entre ellas sea cada vez menos importante dentro de sus ingresos… Si se enfocan en dar servicios a terceros, se esforzarán por ser cada vez más eficientes”.
Además, han reestructurado Corporación AESA, el brazo inmobiliario, para que funcione como un cerebro que haga seguimiento a las empresas del holding, además de evaluar y decidir las nuevas áreas de inversión. Un actor clave en AESA es Edgardo Arboccó, gerente general de la compañía y ligado desde hace más de 40 años a los Brescia. Bajo su supervisión, varias cuadrillas de técnicos de AESA peinan el territorio peruano para explorar, por ejemplo, yacimientos mineros o tierras atractivas para la agricultura. “Por ejemplo, instalamos una estación experimental para cultivos en Lambayeque”, dice Mario. “Es una inversión considerable, pero nos va a decir qué cultivos debemos sembrar y qué variedades son aptas”.
Y es que los Brescia no tienen ganas de sentarse a descansar. “El crecimiento que hemos tenido hoy no lo hemos tenido antes”, dicen los hermanos. “La situación actual es estupenda y queremos ser los primeros en todos los sectores donde estamos”. Por ahora, los monarcas sólo quieren pisar el acelerador.
Fuente: americaeconomia.com








