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Temas sobre Finanzas Personales y de la Micro Empresa. Noticias

en ‘02 Compromiso Social’


Dia de la Tierra

Los cambios climatológicos que se están presentando en las más diversas regiones del planeta se deben a una multiplicidad de factores, pero casi todos confluyen en la incapacidad del hombre para dominarse y vivir con orden. El crecimiento demográfico, la urbanización no planificada, el consumismo, el uso indiscriminado de los recursos, la falta de escrúpulos de algunos sectores industriales son algunos de los problemas que agobian a nuestra Tierra y a sus habitantes.

La salud, tanto física como emocional, de los habitantes ha sido la primera afectada con estas alteraciones; enfermedades como el asma, el cáncer pulmonar, las enfermedades cardiovasculares, las infecciones, entre otras, son consecuencia directa, a decir de los expertos, de esta contaminación y agresión a la naturaleza.

Perú: Privilegiada megadiversidad que requiere atención integral

La doctora Micha Torres, abogada, actual presidenta de la Sociedad Nacional del Ambiente, entidad que desde 1999 agrupa a unos 150 organismos no gubernamentales de Lima y provincias, sostuvo un diálogo con Bibliomed respecto a la situación medioambiental del Perú, sus problemas y posibilidades para remontar aspectos críticos.

¿Cómo se ubica el Perú en el diagnóstico global del medio ambiente?

El Perú se ubica entre los diez países llamados ‘megadiversos’, como China, India, Brasil, Ecuador, Colombia, México. Todos coinciden con los trópicos y varios son centros de alta cultura mundial.

Por el mayor número de especies…

Tiene tipos distintos de especies de flora, fauna, genética, climas, formas de configuración geográfica. Un complejo universo de ecosistemas, especies y culturas, sobre esta rica base ambiental. Estos elementos no han sido unificados antes.

¿Hay una concepción reciente?

Es reciente la ligazón entre la creación de alta cultura, como en la antigua Sudamérica, y su correlato con megadiversidad. Y cuanto más conscientes de esto seamos será más fácil tener éxito. Sí hay en cambio una relación entre conocimiento tradicional de las poblaciones indígenas y la biodiversidad.

Pero no se extiende a todos los sectores.

Los modelos de desarrollo que dan espalda a esta base material, su conocimiento y no planifican sobre esta base, se inventan modelos extranjeros y de allí vienen los desbarajustes. Salen mal y costosos.

¿Qué problemas ambientales son más destacables en el país?

Hay varios problemas serios. Uno es la deforestación. Más del 60 por ciento de nuestro territorio son bosques y se deforestan anualmente 260 mil hectáreas. Contaminación ambiental urbana, contaminación en el mar. También está el cambio de uso de tierras. Desgraciadamente quienes deciden sobre dónde levantar las ciudades, desde la conquista española, nunca toman en cuenta estos criterios -a diferencia de los antiguos peruanos-; o talan bosques para convertirlos en tierras agrícolas, pero rápidamente se vuelven desiertos.

¿Es muy grave la contaminación de ríos por la actividad minera?

Es importante pero no tan grave, porque las inversiones son más recientes y algunas empresas han elevado estándares en la calidad de su trabajo. Sin embargo hay problemas de antigua data que no han sido resueltos en la serranía y la selva.

¿Y en las ciudades?

Esta tiene que ver también con el tema de desagües, aguas servidas de industrias. No hay un desarrollo paralelo con la proliferación industrial, pero tiene también relación con la mala planificación, la falta de servicios básicos.

Es una tarea del Estado y no hay adecuada planificación ni sectorización. Los diversos sectores no conversan sobre estos problemas. Por ejemplo, Energía y Minas licita lotes en base a su mapa minero, petrolero, sin tomar en cuenta si son zonas madereras o comunidades nativas.

Hace más de diez años que no hay planificación y ciertos temas como el de los ríos, no están cubiertos integralmente por nadie, salvo por agricultura en la zona donde son agua de riego, o los municipios, que se limitan a levantar muros de contención para que no se desborden. Pero no está incorporado el concepto de gestión, cuidado, provisión de servicios ni desagües. Creo que bastaría con sentarse a conversar y encontrar soluciones inteligentes.

¿Hay vacíos legales o legislación inadecuada?

Tenemos legislación para regalar. Creo que el tema no es legislación y hay cosas que son mas bien de sentido común, que no necesitan de una ley para cumplirse. Esto pasa por el tema de gestión en base al conocimiento. Educar a las autoridades, a la misma población, que tengan conciencia del impacto ambiental.

¿Y el código del medio ambiente?

Se aplica muy poco porque en su momento se aprobó y luego, por presión de sectores, capítulos enteros quedaron por ejecutarse, se postergo su ejecución, algunas cosas se recuperaron vía leyes sectoriales o normas sobre programas de adecuación ambiental. Hay una serie de cosas tejidas, dispersas, sectoriales, municipales, regionales.

¿Y en el ámbito exterior?

Aquí tenemos cosas más modernas, convenios internacionales que el Perú ha ratificado pero que son compromisos, desde la Agenda 21, los convenios de Biodiversidad Biológica, de Cambio Climático, Desertificación, el Acuerdo sobre Bosques, la Convención sobre los Mares, que incluyen adecuaciones positivas de las normas vigentes en el país.

¿Qué expectativas para el futuro?

Un experto decía que si viniera una catástrofe mundial y se pudiera escoger un solo país para reconstruirlo, escogería el Perú. Hay que perseverar, ser tenaces, avanzar en todos los frentes al mismo tiempo, porque esa será la garantía de encontrar un desarrollo sostenible, dar calidad de vida, contrarrestar la pobreza. Pero se necesita construir capacidades, tecnificar el conocimiento, educar. Confío mucho en nuestra gente, es muy creativa, es capaz de remontar situaciones muy adversas si le dan la oportunidad.

Fuente: buenasalud.com

¿Qué es la responsabilidad social empresarial?

La responsabilidad social empresarial (RSE) o sostenibilidad empresarial es la contribución de las empresas al objetivo de alcanzar un desarrollo sostenible. Si bien no existe una definición de responsabilidad social empresarial universalmente aceptada, en España, la más utilizada es la propuesta en 2005 por el Foro de Expertos en RSE constituido en el seno del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales para debatir posibles medidas a adoptar por el Gobierno para fomentar prácticas de responsabilidad social, en el que participaron representantes de organizaciones de la sociedad civil (organizaciones sociales, empresariales, y universidades) y de varios ministerios:

“La responsabilidad social de las empresas es, además del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, la integración voluntaria en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos, de las preocupaciones sociales, laborales, medioambientales y de respeto a los derechos humanos que surgen de la relación y el diálogo transparentes con sus grupos de interés, responsabilizándose así de las consecuencias y los impactos que se derivan de sus acciones.

Una empresa es socialmente responsable cuando responde satisfactoriamente a las expectativas que sobre su funcionamiento tienen los distintos grupos de interés. La RSE se refiere a cómo las empresas son gobernadas respecto a los intereses de sus trabajadores, sus clientes, proveedores, sus accionistas y su impacto ecológico y social en la sociedad en general, es decir, a una gestión de la empresa que respeta a todos sus grupos de interés y supone un planteamiento de tipo estratégico que debe formar parte de la gestión cotidiana de la toma de decisiones y de las operaciones de toda la organización, creando valor en el largo plazo y contribuyendo significativamente a la obtención de ventajas competitivas duraderas. De ahí la importancia de que tanto los órganos de gobierno como la dirección de las empresas asuman la perspectiva de la RSE.

Si bien la responsabilidad social corresponde en primer lugar a las empresas se extiende a todas las organizaciones que aportan un valor añadido a la sociedad, sean públicas y privadas, con ánimo o sin ánimo de lucro.”

(Foro de Expertos RSE (2005): I, II y III Sesión de trabajo: definición y ámbito de la RSE, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales)

De la definición se desprende que alcanzar el objetivo de un desarrollo más sostenible concierne a todos, tanto a las instituciones (por ejemplo: empresas, ONG, administraciones públicas, medios de comunicación o universidades) como a los ciudadanos (por ejemplo: inversores y consumidores). La base para incentivar el cambio social y ambiental es por tanto la corresponsabilidad, es decir el compromiso de todos los sectores de la sociedad para implicarse activamente en la construcción conjunta de soluciones prácticas a los grandes retos económicos, medioambientales y sociales que debemos afrontar. Por citar algunos: la competitividad responsable, el cambio climático, el acceso al agua, la diversidad, la equidad de género, la inmigración, la corrupción, la pobreza, etc.

En la Fundación Ecología y Desarrollo creemos que las empresas deben de jugar un papel activo en la resolución de los retos que plantea alcanzar un desarrollo económico, social y ambiental más sostenible. Por ello en 1999 se creó el Programa de Economía y Responsabilidad Social Empresarial (Ecores) con el objetivo de conseguir que las empresas y productos más respetuosos con el medio ambiente y la sociedad sean reconocidos por el mercado, que el compromiso con el desarrollo sostenible se convierta en un factor de éxito empresarial y que, por tanto, las empresas tengan incentivos no sólo éticos sino también económicos para actuar más responsablemente.

¿Qué hacemos en Ecología y Desarrollo para promover la responsabilidad social empresarial?

En Ecología y Desarrollo creemos que las empresas deben de jugar un papel activo en la resolución de los retos que plantea alcanzar un desarrollo económico, social y ambiental más sostenible. Por ello en 1999 empezamos a desarrollar proyectos en el campo de la responsabilidad social empresarial, con el objetivo de facilitar que las empresas y productos más respetuosos con el medio ambiente y la sociedad sean reconocidos por el mercado, que el compromiso con el desarrollo sostenible se convierta en un factor de éxito empresarial y que, por tanto, las empresas tengan incentivos no sólo éticos sino también económicos para actuar más responsablemente.
Desde la convicción de que alcanzar este objetivo requiere contar con la corresponsabilidad no sólo de las empresas sino también de los inversores, consumidores, administraciones públicas, sociedad civil y educadores, nuestras iniciativas van dirigidas a que la empresa y aquellos que pueden influir sobre su comportamiento:

  1. Sepan por qué es necesario un desarrollo sostenible
  2. Quieran contribuir a ello
  3. Puedan actuar en la práctica

Para ello desarrollamos proyectos enmarcados en seis ejes estratégicos:

  • Producción Sostenible. Iniciativas dirigidas a facilitar que las empresas, a través de la autorregulación, adopten prácticas de gestión más sostenibles desde un punto de vista económico, social y ambiental.
  • Inversión Socialmente Responsable. Iniciativas dirigidas a facilitar que los inversores incorporen criterios de responsabilidad social, económica y ambiental en sus decisiones de  inversión.
  • Consumo Sostenible. Iniciativas dirigidas a facilitar que los consumidores incorporen criterios de responsabilidad social, económica y ambiental en sus decisiones de consumo.
  • Políticas Públicas. Iniciativas dirigidas a facilitar que las administraciones públicas apliquen políticas de fomento de la RSE y/o asuman la responsabilidad social en su propia gestión.
  • Incidencia de la Sociedad Civil. Iniciativas dirigidas a facilitar que las organizaciones de la sociedad civil incentiven la RSE y/o asuman la responsabilidad social en su propia gestión.
  • Educación para la Sostenibilidad. Iniciativas dirigidas a facilitar que las instituciones académicas incorporen la RSE en su oferta educativa y/o asuman la responsabilidad social en su propia gestión

Dentro de cada eje, realizamos varios tipos de actividades:

  • Asistencia técnica. Ofrecemos servicios a organizaciones del sector público, el sector privado y la sociedad civil para que adopten  prácticas más sostenibles.
  • Formación. Sensibilizamos y capacitamos a organizaciones del sector público, el sector privado y la sociedad civil para que adopten  prácticas más sostenibles.
  • Análisis RSE. Analizamos las políticas y prácticas de empresas cotizadas y no cotizadas para ofrecer información sobre su sostenibilidad a los mercados financieros y de consumo.
  • Creación de conocimiento. Elaboramos estudios, artículos de opinión y boletines especializados y divulgativos, difundiendo conocimiento conceptual y aplicado sobre RSE.
  • Incidencia. Promovemos proyectos demostrativos y trabajamos en red con otras organizaciones para ofrecer oportunidades de reflexión y de acción.


¿Qué es el desarrollo sostenible?

El concepto de desarrollo sostenible fue definido por primera vez en 1987 por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas en el informe “Nuestro futuro común” como “El desarrollo que satisface nuestras necesidades presentes sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas”. El informe señaló tres dimensiones del desarrollo sostenible: desarrollo económico, protección ambiental y equidad social. Por tanto, este concepto, si bien procede de la preocupación por el medio ambiente, no responde a temas fundamentalmente ambientalistas sino que abarca también aspectos económicos y sociales. La justificación del desarrollo sostenible proviene tanto del hecho de que los recursos naturales son limitados en un momento dado, como del hecho de que la actividad económica sin más criterio para la toma de decisiones que el económico produce problemas medioambientales, económicos y sociales tanto a escala local como global.

Aunque esta definición es teórica y difícil de llevar a la práctica tal cual es, resulta más fácil abordarla desde las tres dimensiones del desarrollo sostenible: desarrollo económico, protección ambiental y equidad social. En esencia, el desarrollo sostenible es un proceso de cambio hacia un ideal en el que los hábitos de producción, consumo e inversión permitan que las personas, en el presente y en el futuro, disfruten de las condiciones materiales, sociales y ambientales que les permitan acceder a una existencia digna y a una mejor calidad de vida.

Fuente: ecodes.org