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en ‘13 Las Ventas’


Lo que se mide se logra

Imagínese que usted fuera al estadio a ver un partido, y que nadie llevara la cuenta del marcador. Sólo sabe que se van metiendo varios goles, pero no está muy seguro de si su equipo va ganando realmente o no. ¿Cómo se sentiría? Indudablemente, ¡frustrado!

Igual pasa en la administración del recurso humano. Nuestra gente necesita saber “cómo va el marcador”, si estamos avanzando hacia la meta del departamento, cuánto hemos logrado y cuánto nos falta por conseguir.

Por eso es que uno de los principios clave de la administración es: “Lo que se mide se logra”.

Este principio llama a que usted, como Gerente de Ventas, asigne valores cuantitativos, preferiblemente, o cualitativos, a todos los proyectos; que los enmarque dentro de un lapso de tiempo; que especifique la calidad con que desea que se realicen, y que le ponga límites a los recursos que se emplearán para realizarlos. Con parámetros claramente establecidos, conocidos por todos de antemano y de fácil medición, el logro de sus metas se le facilitará.

Pero no todo se logra con que usted establezca metas y se las comunique a sus vendedores. Por el contrario, una imposición arbitraria más bien podría traerle resultados adversos. El proceso conlleva a la vez un componente de motivación y de compromiso con los objetivos.

¿Cómo se logra eso? Por medio de una clara política de comunicación con su equipo de ventas, en la que se les dan razones intelectualmente solventes por las cuales a todo el equipo le conviene alcanzar esa meta.

Al dar participación al personal en la toma de decisiones, especialmente de metas en las cuales ellos jugarán un papel preponderante, se está estableciendo “propiedad psicológica”; es decir, se les estará haciendo sentir “propietarios de la idea”. Y usted sabe que cuando uno se siente “propietario”, defiende su propiedad y lucha por ella.

Así es como se logra compromiso y así es como la obtención de los resultados se acelera en los buenos equipos de ventas.

Ya lo sabe: en lo sucesivo, venda a su gente la idea de metas y logros, hágalos sentir partícipes de la decisión, y manténgalos permanentemente informados de “cómo marcha el partido”.

Fuente todosobreventas.com

Todos somos Vendedores

¿Le ha tocado alguna vez escuchar a un muchacho recién salido del colegio hablar con otro sobre conseguir trabajo? “¿Y en qué vas a trabajar?” le pregunta. “En cualquier cosa,” responde, “en una oficina… ¡o aunque sea de vendedor!” ¿Lo recuerda? Generalmente quien se expresa así no tiene ni la menor idea de qué se trata todo eso de ser vendedores.

Comencemos diciendo que las ventas son una profesión. Muchos, ante la palabra “profesión”, pensarían sólo en abogados, doctores, ingenieros, administradores. Pero pocos –aún hoy—incluyen la palabra vendedor. No obstante, la verdad es que las ventas son una profesión en todo el sentido de la palabra. Son una profesión y usted es un profesional de las ventas si se gana la vida concetudinariamente vendiendo, tiene los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para el campo y se interesa por mantenerse actualizado sobre su campo.

Algunos dicen, por otra parte, que para ser vendedor, hay que nacer. Pero hagámonos la siguiente pregunta. ¿Nacen los doctores? ¿Nacen los ingenieros? ¿Nacen los administradores y economistas? No. Ninguno de ellos nace. ¿Ha escuchado usted decir a alguien: “Anoche a la señora Pérez, que estaba embarazada, le nació un doctorcito”? ¿Verdad que no? Pero sí hemos escuchado decir que murió un médico, que murió un abogado, que murió un vendedor.

Y es que igual que una persona que no es médico puede aprender a serlo si se pone a estudiar durante ocho años, de la misma manera una persona que no es vendedora puede aprender a serlo si se pone a aprender la teoría y la práctica de las ventas. Es una profesión como cualquier otra, y se puede aprender.

Claro, a veces nacemos con ciertas aptitudes que si las aprovechamos bien pueden llegarnos a servir en ciertas profesiones. Por ejemplo, un niñito de cuatro años que ya en el kinder convence a sus compañeritos de que vayan a tirar piedras, ¿nació vendedor porque vendió la idea? O la niñita que a los cuatro años tiene manos muy delgadas y es fabulosa con la plasticina haciendo diminutos muñequitos, ¿nació cirujana? Lo que ese niño sea dentro de quince años depende de muchos factores. Tal vez será un excelente vendedor, o un chapulín pandillero. Y la niñita podría convertirse en una excelente cirujana, o en una buena manicurista. Entonces, las aptitudes nos ayudan, pero no nos garantizan nada.

Lo interesante de las ventas es que es la profesión más vieja del mundo (no, no es esa que está pensando, porque esa es una sección de ventas!). Es la profesión mejor pagada del mundo, porque los grandes capitales del planeta se han producido a raíz de que un vendedor ha vendido un producto, una idea o un servicio. Y es una profesión multidisciplinaria, porque un vendedor, aparte de saber sobre su producto o servicio, también debe conocer sobre psicología del cliente, sobre mercadeo, sobre comunicaciones, sobre relaciones públicas, y estar enterado de muchas cosas para convertirse en un generalista… que es el perfil más típico del vendedor de éxito.

Es un hecho, entonces, que todos somos vendedores. Pero si nos costara aceptar que somos vendedores, permítanos presentarle alguna información probatoria muy interesante.

Desde que estamos chiquitos estamos vendiendo. El niño que le hace un berrinche a la mamá para que le compre un helado, está vendiendo. Porque las ventas no son otra cosa más que llevar al cliente de la mano y persuadirlo a caminar en la dirección que el vendedor desee. Cuando la novia el pide al novio que la lleve a ver un concierto de Tapón… está vendiendo; está vendiendo una idea. Cuando usted vino a la empresa y se entrevistó con un jefe o con la oficina de reclutamiento para ver si conseguía trabajo, ¡estaba vendiendo! Se estaba mercadeando usted mismo. Y ese día tal vez otros vinieron a la empresa e intentaron venderse, pero no se les contrató porque quizás no supieron cerrar la venta. Y usted sí lo hizo, lo que prueba que usted es un buen vendedor.

Todos somos vendedores. Venden los que atienden público en las cajas, los mostradores y las plataformas. Venden quienes salen a la calle a buscar clientes. Venden quienes no tienen que ver clientes finales pero que sí atienden al cliente interno: sus compañeros. Venden los jefes, que con profesionalismo tratan de vender a sus colaboradores los beneficios de la transformación organizacional que estamos viviendo. Venden los colaboradores cuando tratan de convencer a un superior de ayudarles con esa plaza que quedó vacante. Venden los oficiales de seguridad, que con un trato amable proyectan la imagen de la Institución ante el cliente. Venden los compañeros de limpieza, que nos ayudan a trabajar mejor en un ambiente más agradable. Vende el Gerente, los directores y hasta los accionistas. Vende usted y vendo yo.

Cuando todos interioricemos este concepto, cuando actuemos y nos proyectemos como verdaderos profesionales de la venta, de seguro que ya nada podrá detener nuestro crecimiento personal y organizacional.

De vendedor a vendedor: ¡muy exitosas y felices ventas!

Fuente: todosobreventas.com