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Temas sobre Finanzas Personales y de la Micro Empresa. Noticias

en ‘06 Motivacion y Desarrollo Personal’


¿Y cual es tu vaca?

El haber degollado una vaca que servía como único sustento a una familia pobre, podría ser visto como un acto cruel y malvado, y tal vez lo sea. Pero si esto lo analizamos un poco más profundamente podremos darnos cuenta que esa era la única manera posible de hacer que esa familia saliera de la miseria.

Esta vaca represente a todas y cada una de las cadenas que nos mantienen presos en donde no queremos estar y nos niegan la oportunidad de progresar y cambiar de manera positiva y constructiva.

Todas las vacas que tenemos pueden estar convenientemente disfrazadas como, ideas, excusas y alguna que otra justificación. Todo esto nos da un falso sentido de que todo está bien cuando en verdad tenemos delante todo un mundo de oportunidades por descubrir.

Una de mis vacas era por ejemplo el hecho de conseguir un trabajo seguro, con una paga segura a fin de mes, que me permitiera hacer frente a mis obligaciones periódicas y constantes.

Pero cuidado, no era que yo me moría por conseguir un trabajo de estos, sino todo lo contrario, siempre me gustó ser “libre” y trabajar donde y cuando quisiera.

Pero esto también puede resultar nocivo si es que no se tiene cuidado. Pues representa una de las tantas vacas que aparecen por allí.

En verdad las vacas no son otra cosa que excusas para poder justificar nuestra mediocridad, pues siempre estamos buscando culpables para todo lo que nos pasa.

Esto me trae a la mente aquella frase que dice “La derrota tiene muchas madres la victoria sólo una” Todos tiene a culpa de que yo haya hecho algo mal, pero sólo yo soy responsable si es que esto salió bien.

Hay tres cosas ciertas sobre las excusas:

  • Si realmente quieres encontrar una excusa, estate seguro que la encontrarás
  • Cuando comiences a utilizar -una vaca -digo excusa, con seguridad encontrarás aliados
  • Y por último una vez que des alguna excusa nada habrá cambiado en tu vida y el problema permanecerá igual.

Esa era mi vaca hasta que comencé a trabajar en una empresa a tiempo completo y en verdad me agrada mucho. Pero no se mal entienda, esto puede tomar dos fases totalmente diferentes, o nos aferramos al trabajo (vaca) o simplemente lo utilizamos para impulsarnos más arriba.

¿CUAL ES TU VACA?

Las Fronteras

Desde pequeño estoy acostumbrado a viajar mucho. Mi padre, médico, era enviado a diferentes lugares del Perú para ejercer su profesión. Recuerdo que una vez estabamos paseando por la Plaza de Armas de Cerro de Pasco y de pronto nos dijo.

Miren, es es nuestro carro. Y señaló un auto plomo de dos puertas, muy bonito por cierto. Pregunté entonces, ¿Cómo que es nuestro carro? ¡Hemos venido en omnibus y no tenemos carro!

Mi padre contestó. Sí, ya he comprado uno y tu tío nos lo ha traído desde Lima.

Aquí fue cuando mi etapa de viajero comenzó. Nos “montamos” en el carro y continuamos nuestro viaje rumbo a Huariaca, un pequeño pueblecito andino al cual teníamos que llegar, pues era nuestro nuevo hogar.

Pasaba el tiempo, ya estabamos en el colegio y siempre haciendo viajes. Una vez recuerdo que al pasar por una carretera larga, muy larga y recta, mi padre señalando hacia afuera por la ventana de su lado nos dijo, ¡esta es la frontera entre Junín y Pasco!

En un lugar olvidado había un “marchito” letrero verde con letras blancas que apenas se distinguían. Lo más gracioso era que no había nada de diferente entre lo que había antes o después del dichoso letrero, todo era igual pampa e “ichu” antes y después, nada más.

Ese fue mi primer contacto con una frontera, pero a decir verdad no conseguí entender bien que es lo que significaba (sólo tenía 5 años).

Ahora, muchos años después, ahora que soy capaz de entender mejor aquellas abstracciones como “fronteras” y después de haber viajado un poco más, me doy cuenta que existen muchos tipos de fronteras.

Hay fronteras las cuales por algún convenio especial, podemos atravezar sin ningún problema, sólo basta identificarnos, hay otras para las que necesitamos aquel permiso llamado “visa”, una vez obtenido puede ser atravezada. Pero hay otro tipo de frontera, esa frontera no la podemos transponer ni con visa ni sin ella.

Estamos tan acostumbrados a andar dentro de sus límites, que nos resulta asustador el siquiera pensar que existe algo más allá. Estamos tan cómodos bajo su protección que evitamos salir de “casa”, aunque el salir signifique ver el sol.

No es necesario que nadie la cuide, nos son necesarios soldados con armas, ni alambradas de púas, ni cercos eléctricos, ni fosas profundas. No es necesario que tengan cámaras de vigilancia, ni sensores de movimiento.

Somos nosotros mismos los que las patrullamos constantemente y con mucho empeño. Las cuidamos con mucha dedicación. Pero no por temor que alguien pueda entrar, lo que hemos construído, es una fortaleza “inversa” algo que nos mantiene cómodos y protegidos dentro de nuestro “lecho” sin permitirnos salir. Algo que nos mantiene dentro del círculo que conocemos, algo que nos prohíbe alejarnos de nuestra “parálisis”.

Esa frontera es el “miedo”, el miedo a cambiar, el miedo a experimentar, el miedo a escuchar a otros, el miedo a intentarlo de nuevo, el miedo a aceptar que somos más de lo que creemos. El miedo al exito.

¿Cuando habremos de cruzar esta última frontera?

Eco. Augusto Peralta

Cómo hacer amigos e influir sobre las personas IV

LOGRE QUE LOS DEMÁS PIENSEN COMO USTEDREGLA 1. La única forma de salir ganando en una discusión es evitándola. ¿Por qué demostrar a un hombre que se equivoca? ¿Has de agradarle con eso? ¿Por qué no dejarle que salve su dignidad? No te pidió una opinión. No le hacía falta. ¿Por qué discutir con él? Hay que evitar siempre el ángulo agudo. Sólo hay un modo de sacar la mejor parte de una discusión: evitarla. “Si discute usted, y pelea y contradice, puede lograr a veces un triunfo; pero será un triunfo vacío, porque jamás obtendrá la buena voluntad del contrincante” Benjamin Franklin. Piense, pues, en esto ¿Qué prefiere tener: una victoria académica, teatral, o la buena voluntad de un hombre? Muy pocas veces obtendrá las dos cosas. “El odio nunca es vencido por el odio sino por el amor” y un malentendido no termina nunca gracias a una discusión sino gracias al tacto, la diplomacia, la conciliación, y un sincero deseo de aprecia el punto de vista de los demás. “No debe perder tiempo en discusiones personales la persona que está resuelta a ser lo más que pueda, y menos todavía debe exponerse a las consecuencias, incluso a la ruina de su carácter y la pérdida de su serenidad. Ceded en las cosas grandes sobre las cuales no podéis exhibir más que derechos iguales; y ceded en las más pequeñas aunque os sean claramente propias. Mejor es dar paso a un perro, que ser mordido por él al disputarle ese derecho. Ni aun matando al perro se curaría de la mordedura” Abraham Lincoln. Para impedir que un desacuerdo se transforme en una discusión: Acepte el desacuerdo (Cuando dos socios siempre están de acuerdo, uno de ellos no es necesario.); quizás este desacuerdo es su oportunidad de corregirse antes de cometer un grave error. Desconfíe de su primera impresión instintiva. Controle su carácter. Primero escuche, dele a su oponente la oportunidad de hablar, déjelo terminar. Busque las áreas de acuerdo, exponga antes que nada los puntos y áreas en que están de acuerdo. Sea honesto; busque los puntos donde puede admitir su error, y hágalo, discúlpese por sus errores, eso desarmará a sus oponentes y reducirá la actitud defensiva. Prometa pensar y analizar con cuidado las ideas de sus oponentes; y hágalo en serio, sus oponentes pueden tener razón. Agradezca sinceramente a sus oponentes por su interés. Posponga la acción de modo que ambos bandos tengan tiempo de repensar el problema (sugiera otra reunión). Cuando dos personas gritan, no hay comunicación, sólo ruido y malas vibraciones.REGLA 2. Demuestre respeto por las opiniones ajenas.  Jamás diga a una persona que está equivocada. No empiece nunca anunciando: Le voy a demostrar tal y tal cosa. Hace que quien lo escucha quiera librar batalla con usted, antes de que empiece a hablar. Si va usted a demostrar algo, que no lo sepa nadie. Hágalo sutilmente, con tal destreza que nadie piense que lo está haciendo. “Se ha de enseñar a los hombres como si no se les enseñara, y proponerles cosas ignoradas como si fueran olvidadas” Alexander Pope. Si alguien hace una afirmación que a juicio de usted está errada -sí, aun cuando usted sepa que está errada- es mucho mejor empezar diciendo: Bien, escuche. Yo pienso de otro modo, pero quizá me equivoque. “A veces notamos que vamos cambiando de idea sin resistencia alguna, sin emociones fuertes, pero si se nos dice que nos equivocamos nos enoja la imputación, y endurecemos el corazón” James Harvey Robinson. “Nuestra primera reacción a la mayoría de las proposiciones (que oímos en boca del prójimo) es una evaluación o un juicio, antes que una comprensión” Carl Rogers. “Ponte rápidamente de acuerdo con tu adversario” No hay que discutir con el cliente o con el cónyuge o con el adversario. No le diga que se equivoca, no lo haga enojar; utilice un poco de tacto, de diplomacia.REGLA 3. Si usted está equivocado, admítalo rápida y enfáticamente. Si sabemos que de todas maneras se va a demostrar nuestro error, ¿no es ucho mejor ganar la delantera y reconocerlo por nuestra cuenta? No es ucho más fácil escuchar la crítica de nuestros labios que la censura de labios ajenos? Diga usted de sí mismo todas las cosas derogatorias que sabe está pensando la otra persona, o quiere decir, o se propone decir, y dígalas antes de que él haya tenido una oportunidad de formularlas, y le quitará la razón de hablar. Cuando tenemos razón, tratemos pues de atraer, suavemente y con tacto, a los demás a nuestra manera de pensar; y cuando nos equivocamos -muy a menudo, por cierto, a poco que seamos honesto con nosotros mismos- admitamos rápidamente y con entusiasmo el error. “Peleando no se consigue jamás lo suficiente, pero cediendo se consigue más de lo que se espera”.REGLA 4. Empiece en forma amigable. “Si vienes hacia mí con los puños cerrados -dijo Woodrow Wilson- creo poder prometerte que los míos se apretarán más rápido que los tuyos, pero si vienes a mí y me dices: “Sentémonos y conversemos y, si estamos en desacuerdo, comprendemos por qué estamos en desacuerdo, y precisamente en qué lo estamos”, llegaremos a advertir que al fin y al cabo no nos hallamos tan lejos uno de otro, que lo puntos en que diferimos son pocos y los puntos en que convenimos son muchos, y que si tenemos la paciencia y la franqueza y el deseo necesario para ponernos de acuerdo a ello llegaremos.” “Una gota de miel caza más moscas que un galón de hiel”. También ocurre con los hombres que si usted quiere ganar a alguien a su causa, debe convencerlo primero de que es usted un amigo sincero. Dijo Lincoln. La suavidad y la amistad son más poderosas que la furia y la fuerza.REGLA 5. Consiga que la otra persona diga “Sí, sí”, inmediatamente. Cuando hable con alguien, no empiece discutiendo las cosas en que hay divergencia entre los dos. Empiece destacando -y siga destacando- las cosas en que están de acuerdo. Siga acentuando -si es posible- que los dos tienden al mismo fin y que la única diferencia es de método y no de propósito. Cuando una persona ha dicho No,todo el orgullo que hay en su personalidad exige que sea consecuente consigo misma. El orador hábil obtiene “desde el principio una serie de Síes”, como respuesta. Discutir no da beneficios, es mucho más provechoso e interesante mirar las cosas desde el punto de vista del interlocutor y hacerle decir “sí, sí” desde un principio. Método socrático: obtener una respuesta de “sí, sí”. Hacía preguntas con las cuales tenía que convenir su interlocutor. Seguía ganando una afirmación tras otra, hasta que tenía una cantidad de “síes” a su favor. Seguía preguntando, hasta que por fin, casi sin darse cuenta, su adversario se veía llegando a una conclusión que pocos minutos antes habría rechazado enérgicamente. Quien pisa con suavidad va lejos. REGLA 6. Permita que la otra persona sea quien hable más. Casi todos nosotros, cuando tratamos de atraer a los demás a nuestro modo de pensar, hablamos demasiado, lo cual es un error. Dejemos que hable la otra persona. Si estamos en desacuerdo con ella, podemos vernos tentados a interrumpirla. Pero no lo hagamos. Es peligroso. No nos prestará atención mientras tenga todavía una cantidad de ideas propias que reclaman expresión. La verdad es que hasta nuestros amigos prefieren hablarnos de sus hazañas antes que escucharnos hablar de las nuestras. Rochefoucauld, el filósofo francés, dijo: “Si quieres tener enemigos, supera a tus amigos; si quieres tener amigos, deja que tus amigos te superen”. REGLA 7.Permita que la otra persona sienta que la idea es de ella. ¿No sería más sagaz hacer sugestiones y dejar que los demás lleguen por sí solos a la conclusión?. Al hombre hay que enseñarle como si no se le enseñara y proponerle lo desconocido como olvidado (Alexander Pope). Dejar que la otra persona sienta que la idea es suya. “La razón por la cual los ríos y los mares reciben el homenaje de cien torrentes de la montaña es que se mantiene por debajo de ellos. El sabio que desea estar por encima de los hombres se coloca debajo de ellos; el que quiere estar delante de ellos se coloca detrás” Lao Tsé. REGLA 8. Trate honradamente de ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona. Recuerde que la otra persona puede estar equivocada por completo. Pero ella no lo cree. No la censure. ¿Qué pensaría, cómo reaccionaría yo si estuviera en su lugar?. Al interesarnos en las causas es menos probable que nos disgusten los efectos. El buen éxito en el trato con los demás depende de que se capte con simpatía el punto de vista de la otra persona. “Se coopera eficazmente en la conversación cuando uno muestra que considera las ideas y sentimientos de la otra persona tan importantes como los propios. El modo de alentar al interlocutor a tener la mente abierta a nuestras ideas, es iniciar la conversación dándole claras indicaciones sobre nuestras intenciones, dirigiendo lo que decimos por lo que nos gustaría oír si estuviéramos en la piel del otro, y aceptando siempre sus puntos de vista”. REGLA 9. Muestre simpatía por las ideas y deseos de la otra persona. Frase mágica que sirva para detener las discusiones para eliminar malos sentimientos, crear buena voluntad y hacer que se lo escuche atentamente:”Yo no lo puedo culpar por sentirse como se siente. Si yo estuviera en su lugar, no hay duda de que me sentiría de la misma manera.” La especie humana ansia universalmente la simpatía. REGLA 10. Apele a los motivos más nobles. Por lo común la gente tiene dos razones para hacer una cosa: una razón que parece buena y digna, y la otra, la verdadera razón. A fin de modificar a la gente apelemos a sus motivos más nobles.  REGLA 11. Dramatice sus ideas. No basta con decir una verdad. Hay que hacerla vívida, interesante, dramática. REGLA 12. Lance, con tacto, un reto amable. “La forma de conseguir que se hagan las cosas -dice Charles Schwab-es estimular la competencia. No hablo del estimula sórdido, monetario, sino del deseo de superarse”. “Todos los hombres tienen temores, pero los valientes los olvidan y van adelante, a veces hasta la muerte, pero siempre hasta la victoria” Lema de la Guardia Real en la antigua Grecia. Eso es lo que encanta a toda persona que triunfa: el juego. La oportunidad de expresarse. La oportunidad de demostrar lo que vale, de destacarse, de ganar. El deseo de sobresalir. El deseo de sentirse importante. Espero les sea de utilidad.Ing. Martín Rodríguez