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Recomiendan evitar compras impulsivas

MEXICO, Marzo. 14.- Una lista de compras, un presupuesto de gastos y un estado de ánimo “estable”, son los tres mecanismos para que usted no vuelva a realizar una compra impulsiva y deje de ser presa de las rebajas y promociones que se ofrecen en el mercado, aseguraron expertos en finanzas personales.

Por eso, las compras impulsivas son consideradas como fugas de dinero, añadieron.

Por ejemplo, con una lista de compra en mano, usted sabrá lo que realmente necesita y podrá tomar decisiones de corto, mediano y largo plazo; con un presupuesto, sabrá si puede o no “estirar” su gasto, y un estado de ánimo estable, le evitarán comprar por comprar o bien, razonar sobre la compra, explicó Camerino Gutiérrez, catedrático de la Escuela Bancaria y Comercial (EBC).

“Aunque es difícil evitar una compra impulsiva, porque hasta los calvos terminan comprando peines, hay mecanismos que logran hacernos casi inmunes a las ofertas y promociones, y evitar gastos innecesarios que afectan nuestros presupuestos personales”, dijo.

Las compras impulsivas son aquellas compras no planeadas, que se realizan a partir de una necesidad emocional más que racional en la que no se evalúa con tiempo su decisión, se gasta más de lo presupuestado o se compra algo que no está considerado como objetivo.

Sin embargo, desde la perspectiva de la mercadotecnia, las compras impulsivas son un objetivo, están bien planeadas y dirigidas al consumidor, tiene un mensaje claro y un lugar estratégico en el mercado.

En un supermercado, los estantes con este objetivo siempre están ubicados “a la mano” del consumidor, a la entrada o salida o previo a las cajas registradoras.

“La mercadotecnia hace atractivo el producto, lo hace seductor y nos genera una necesidad en torno a él, es decir, lo compramos porque pensamos que vamos a ahorrar y no podemos desaprovechar la oportunidad”, dijo el experto en finanzas personales de la EBC.

Estos es: productos con descuentos, promociones de venta a crédito y a meses sin intereses o compre hoy y pague dentro de tres meses, o una combinación de ambas.

“Esta estrategia, que nació para reactivar el consumo, ya es una necesidad en el mercado para vender más, es decir, todos realizamos compras impulsivas”, dijo.

Pero las compras impulsivas se pueden evitar en mayor o menor medida con estos tips: No ir de compras cuando se tenga hambre, los días de quincena, los días establecidos de ofertas y promociones y en horarios de saturación, así como llevar un límite de dinero.

“Muchas veces, la misma inercia de la gente comprando, nos hace presa y terminamos comprando lo que no necesitamos”, agregó Gutiérrez.

Cierre las fugas de dinero

Las compras impulsivas son consideradas fugas de dinero y afectan el presupuesto personal, sin darnos cuenta.

70% Compras planeadas

30% Compras no planeadas o impulsivas

7 de cada 10 consumidores Son hombres que realizan compras impulsivas

Fuente: REFORMA con información de EBC y estimaciones de mercado.

El oro podría superar los 2.000 dólares este lustro

Extraído de www.libertaddigital.com

(Libertad Digital) En los últimos dos años el precio de la onza de oro (de 31 gramos) se ha duplicado al pasar de poco más de 500 dólares a los casi 1000 a los que se cotiza en la actualidad. Aunque ha batido hace mucho su récord histórico alcanzado en 1980, cuando llegó a cotizar a cerca de 860 dólares, los analistas de la consultora de metales GFMS Ltd, consideran que, a los precios actuales –es decir, descontando la inflación– el oro tendría que superar los 2.000 dólares la onza para batir esta marca.

Actualmente, el exceso de liquidez en dólares (debido a la bajada de los tipos de interés de la Reserva Federal), la debilidad cada vez más clara de la moneda estadounidense y las previsiones de inflación hacen pensar que muchos inversores vuelvan a refugiarse en el oro. Y en tal caso, podrían volver a alcanzarse niveles como los de 1980.

Según los analistas de oroyfinanzas.com, el miedo a la inflación, las tensiones geopolíticas y los informes del GATA (Comité Antimonopolio del Oro) de que los bancos centrales poseen menos oro del que declaran oficialmente, podrían disparar el precio del oro por encima de los 2.000 dólares la onza. De esta misma opinión es Daniel Rizzo, director de ventas de orodirect.com que asegura que la onza estará por encima de los 1.100 dólares en 2009 y alcanzará los 2.000 en los próximos cinco años.

Por su parte, Jeffrey Nichols, director general de la compañía American Precious Metals Advisors ha dicho que no le sorprendería “ver al oro operando hasta 1.100 dólares (la onza) o incluso a 1.200 dólares antes de fines del 2008″. “Y, con la correcta integración de aspectos económicos y geopolíticos, podríamos ver un avance del oro a 1.500 dólares o incluso 2.000 dólares en los próximos años”, ha afirmado.

Los expertos de oroyfinanzas recuerdan que, ya en el año 2006, un informe firmado por el banco británico Cheuvreux, de Crédit Agricole, apuntaba precisamente a esta posibilidad, ya que el oro funciona “como una alerta temprana de crisis” y en la actualidad “hay un déficit de oferta sobre la demanda de unas 700 toneladas”. Además, el informe considera que las reservas reales de los bancos centrales podrían estar de 10.000 a 15.000 toneladas por debajo de las 31.000 reconocidas en ese año.

Pero, según Solbes, “el oro ya no es rentable”

Según publicó el pasado día 20 de enero el diario El País, el Banco de España vendió entre 2005 y el año pasado casi la mitad de sus reservas de oro -un total de 7,7 millones de onzas– por un importe de 3.500 millones de euros, con un beneficio de 2.500 millones. Si el Banco de España hubiera vendido hoy su oro, habría ganado más de 1.000 millones de euros adicionales.

El Banco de España lleva meses vendiendo sus reservas de oro. El pasado 7 de junio, a preguntas de un senador del Partido Popular sobre las razones de esta política, el vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes, explicó que se hacía porque “el oro ya no es rentable” y prefiere adquirir otros activos que ocupen su lugar. Desde ese día, en poco más de ocho meses, el oro se ha revalorizado más de un 50 por ciento, al pasar desde los 650 hasta los casi 1000 dólares a los que se cotiza en la actualidad.

Hay numerosos analistas que observan un comportamiento consensuado y coordinado por los bancos centrales para vender oro y evitar de este modo que su cotización suba demasiado y actúe como “chivato” de una eventual crisis financiera. Es el caso del Gold Anti Trust Action Committee (GATA) o de analistas como John Embry. No obstante, estas ideas no son universalmente compartidas.

El 26 de septiembre de 1999 catorce bancos centrales europeos más el BCE firmaron el “Central Bank Gold Agreement”, por el que acordaron limitar las ventas conjuntas de oro a 400 toneladas anuales. En 2004, cuando vencía el acuerdo, se renovó, pero aumentando la cantidad máxima de 400 a 500 toneladas anuales entre los 15 bancos centrales. Las ventas en 2006 alcanzaron las 390 toneladas, pero una reciente información apunta a que podrían volver a subir el nivel de ventas hasta las 500 toneladas.

Histéricos

Por por John C. Edmunds

Los mercados financieros pasan por una severa crisis nerviosa. Ante la más leve provocación saltan, se desploman, trastabillan o tropiezan. Pero, a diferencia de lo que nos dice el registro histórico, los mercados financieros latinoamericanos podrían, en esta ocasión, estar inmunes a los efectos nocivos de la histeria global.

Para llegar a esta conclusión primero hay que analizar con calma la principal fuente de incertidumbre de los histéricos: el sistema financiero de EE.UU. Nadie sabe aún la verdadera magnitud de las pérdidas que golpean a los intermediarios financieros en ese país y si podrán ser remediadas de alguna forma. Hasta que tengamos mayor claridad, será difícil prever qué tan severos serán los efectos secundarios de esta crisis. Al mismo tiempo, el mercado de bonos está propagando el dolor a otras partes, ya que los analistas han puesto en duda las calificaciones de muchos papeles, incluso aquellos que no tienen relación alguna con las famosas hipotecas subprime. Y a medida que las calificaciones bajan, muchos inversionistas institucionales se ven obligados a vender ya que no poseen autorización para tener posiciones en instrumentos calificados como “basura”.

Además, el gobierno de EE.UU. brilla por su ausencia. Podría haber elaborado ya un plan de rescate que ayude a los propietarios a posponer la fecha de ejecución de sus hipotecas o a refinanciarlas. Pero los dos partidos políticos están tan enfrascados en sus luchas preelectorales que el Congreso no ha podido responder con más que un estímulo fiscal débil e inadecuado. Sólo la Reserva Federal ha salido decididamente a actuar. Sus cortes de tasas han sido el único estímulo y se espera que éstos sigan hasta que la economía dé señales de revivir.

Pero los latinoamericanos que miran con exceso de preocupación este cuadro debieran relajarse un poco. No sólo porque las perspectivas de crecimiento mundial siguen saludables gracias a China, India y otras
economías emergentes y sus altas tasas de expansión. También hay que dar gracias a una Europa que crece a una tasa superior a la acostumbrada. Si bien sus respectivos sistemas financieros han registrado pérdidas, éstas no se originaron localmente: se originaron en EE.UU.

Además, hay cuatro supuestos históricos que aún pesan en la región y que si se tiran al tacho de la basura permitirían mirar el horizonte más tranquilamente. El primero es que América Latina ya no depende
económicamente de EE.UU.. Los crecientes lazos comerciales de muchos países con Asia y Europa minimizan su exposición al riesgoso gigante del norte. Segundo: contrario a lo que muchos creen, las monedas en América Latina no se han fortalecido demasiado frente a otras monedas calificadas como fuertes. El dólar se está debilitando y, como los tipos de cambio en la región están expresados en la moneda estadounidense, da la sensación de que las monedas latinoamericanas se han fortalecido mucho. Sin embargo, una comparación con el euro ayuda a esclarecer la dimensión real del fortalecimiento monetario. Por ejemplo, en 2007 el real brasileño se fortaleció un 20% frente al dólar de EE.UU., pero sólo un 8% frente al euro. El peso chileno se fortaleció un 7% frente al dólar pero se debilitó frente al euro.
Tercero: hoy los países de América Latina no dependen de los créditos provenientes de EE.UU. Al contrario, desde 2002 América Latina ha pagado su deuda externa y se ha convertido en un proveedor de capital al mundo. Cuarto: los especuladores ya no son la fuerza preponderante en los mercados accionarios locales. Los principales son los fondos de pensiones, los cuales siguen con ánimo de compras.

Todos estos hechos son nuevos y por eso, a veces difíciles de recordar. En muchos persiste el cliché de que cuando EE.UU. estornuda, los mercados financieros de la región agarran pulmonía. Esta creencia además coincide con la visión de que América Latina está en la periferia de la economía mundial. Los hechos, sin embargo, demuestran que la región ahora controla su propio destino y puede seguir creciendo, sin depender de un rescate del sistema financiero en EE.UU. Prueba de ello es la cada vez menor dependencia comercial con el vecino del norte.

Moraleja: América Latina debería dejar de estresarse tanto por como le vaya a la economía de EE.UU. No oiga a los histéricos y ponga más atención a las inversiones locales, así como a Europa y Asia en cuantoa diversificación internacional se refiere. Vivirá más tranquilo.

Extraído de www.americaeconomia.com