El caso Alan García
Dos años en el poder y García ofreció mejor reparto de la bonanza y continuar con el modelo actual.
Por Jorge Ribadeneira Araujo
Cuando terminó su primera Presidencia, en 1990, Alan García dejó al Perú cifras escalofriantes. Hasta 7 500% de inflación, cero dólares de reserva monetaria, subsidios por doquiera, incluso en los diversos tipos de cambio del dólar. Actualmente, al cumplir su segundo año de gobierno, cuando su país aceptó –tapándose la nariz a la hora de votar- darle oportunidad para que se reivindicara, sus cifras son muy diferentes. La inflación de enero a junio del 2008, 4,9%, luego de que la total del 2007 fue 3,3 %, la reserva monetaria bordeando los 30 mil millones de dólares, baja de la pobreza del 49,3 al 39,3% con la oferta de terminar el período (2011) con el 30%, a más de evidencias rotundas de inversión extranjera. Total, Alan inicia su tercer año confiado en que maneja una de las economías más sólidas de América Latina, con indudable bonanza presente y seguramente futura.
Este panorama ¿significa acaso una popularidad muy alta del ‘nuevo’ presidente Alan García? No. Una de las mediciones aceptadas de los últimos días menciona otra novedad sorprendente. Su nivel de aceptación llega apenas al 26%. ¿Está muy asustado el ex populista? Tampoco. Son, aparentemente, las cosas del Perú, nuestro vecino del sur con el que firmamos un acuerdo de paz hace casi 10 años. En este caso las estadísticas son también muy positivas, según lo destacó el embajador sureño Vicente Rojas. En el año 2000 el intercambio comercial ecuatoriano-peruano fue de USD 200 millones. Ahora llega a 2 000 millones y en octubre próximo se reunirán los presidentes Correa y García para impulsar las relaciones -comenzando con las económicas- entre los dos países. Bien.
Volviendo al tema inicial de la baja popularidad del ‘otro’ Alan García, hay voces limeñas que se refieren a la ‘idiosincrasia del pueblo peruano’, recordando que el ex presidente Alejandro Toledo terminó su período con menos del 10% positivo. Ahora se le reconoce su buena labor en lo económico. También se menciona que el crecimiento del Perú en los últimos 18 años ha creado expectativas que en algunas zonas, sobre todo en el sur, bastante pobre, no se han concretado. Por otra parte, desde 1990, con Fujimori, tras el desastre de don Alan, se mantiene un modelo de estricto equilibrio fiscal, frenando todo exceso de gasto público, con un control severo de la inflación y apoyo total a la inversión foránea y a la empresa privada, características que le impiden al Presidente darse de muy simpático. Además, mientras le sigan dando resultado -dice- aplicará políticas que él llama liberales y los adversarios, neoliberales.
Curioso. Perú con macroeconomía de cifras altas tiene un gobernante de popularidad baja. En el Ecuador sucede todo lo contrario. Cosas de nuestros países.



