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“No hay mejor negocio para Perú que ser un gran aliado de China”, afirma Jefe del Estado

El Presidente de la República, Alan García Pérez, sostuvo hoy que “no hay mejor negocio para el Perú que ser un gran aliado de China”, y sostuvo que dicho país es un sólo territorio.

“No hay mejor negocio para Perú que ser un gran aliado de China, cuya capacidad tecnológica y de creación de tecnología inteligente avanza día a día, pero a unos precios que van a abaratar muchísimo los costos de producción y le permitirán al Perú vender sus productos mucho más baratos a otros países”, sostuvo en RPP Noticias.

El Jefe del Estado sostuvo que los chinos tienen una “perspectiva vital y confuciana” que les permite ver con tranquilidad al mundo, sin hacerse enemigos de países como Estados Unidos o Irak, ni emprender cruzadas ideológicas ni imponer sus principios en las naciones occidentales.

“Ellos no están comprometidos en un gasto militar o flota nuclear que recorre el mundo para imponer ideas (…) Sin invertir, China desplaza al mundo sólo invirtiendo en comercio.”

El Mandatario expresó su respaldo a la posición china en torno a los disturbios registrados en el Tíbet, al considerar que el territorio chino es uno solo, tal como lo establece Naciones Unidas.

Dijo que resulta “sospechosa” la aparición de diversos problemas que afectarían las olimpíadas de China, lo cual configuraría una especie de confabulación para boicotear el encuentro deportivo.

Por otra parte, destacó que el empresario y político chileno Sebastián Piñera haya anunciado, en caso de llegar a la presidencia de su país, que respetará el fallo que emita la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el diferendo marítimo entre Perú y Chile.

“Respeta que la solución haya ido a la instancia jurídica, a diferencia de otros analistas que rechazan la jurisdicción. Es un punto positivo, pero además denota mucho valor político, porque sé que sus rivales y adversarios lo atacarán.”

Asimismo, García Pérez dijo estar de acuerdo con una investigación a las denominadas Casas de Alba, porque es posible que a través de ellas exista el interés de extender una sola posición ideológica al Perú y detener su crecimiento económico.

“A los que están en contra de la democracia abierta con inversión les molesta el crecimiento del Perú. ¿Cómo puede crecer a 9 por ciento?, ¿cómo puede tener una inflación de 4 por ciento? Ellos desde fuera, nuestros adversarios ideológicos, quisieran extender su ideología.”

De otro lado, explicó que en los últimos meses se ha registrado una elevación, a nivel internacional, de productos como el trigo, el maíz y el aceite, además del petróleo, situación que el Perú no puede revertir a través de un decreto supremo.

En ese sentido, señaló que la población debe tener “mucha calma, serenidad y paciencia”, porque “están sólidos” los fundamentos, cimientos y las columnas esenciales del crecimiento económico.

“Esta es una ola exterior pasajera y pido afrontarla con serenidad”, dijo, tras recalcar que el país no tiene deudas inmensas que originan inflación y devaluación; por el contrario, el nivel de divisas llega a los 33 mil millones de dólares.

“No hay ninguna espiral inflacionaria y el país no tiene déficit económico”, declaró en RPP, tras recalcar que el Perú sigue creciendo internamente a una velocidad de ocho por ciento, y que “no hay milagro ni crecimiento sin problemas”.

García Pérez explicó que el aumento de precios se origina en el alza del petróleo de 80 a 110 dólares, pues muchas áreas dedicadas al cultivo de trigo y maíz en el ámbito internacional, ahora están dedicadas a la producción de etanol.

Explicó que, a consecuencia de esto, el valor del trigo y del maíz se ha elevado en 150 por ciento, lo cual incide en el precio del pan y del pollo.

A esto, dijo, se suma la decisión del Gobierno de Bolivia de suspender la venta internacional de aceite, lo que influirá en el precio de este producto, dado que el Perú compra 18 mil toneladas de aceite.

“Son productos básicos los que suben. Gasolina, aceite, maíz (que incide en el precio del pollo) y el pan. Es lo que siente el ama de casa, y lo comprendo. Pero no hay un milagro que se pueda hacer desde el Perú para decretar que el mundo baje precios, esto afecta a todos los países.”

“Comprendo la molestia de las amas de casa, comprendo los recuerdos que puede traer de mi primer gobierno; pero las situaciones son absolutamente diferentes.”

Al respecto, insistió en que la única manera de enfrentar la crisis externa es promoviendo la inversión a través de la eliminación de trabas y el impulso de las concesiones.

Esta es “la única manera de defendernos del sistema internacional, cuyos precios no vamos a cambiar por decreto”, puntualizó.

El Jefe del Estado destacó, también, el “esfuerzo enorme” que lleva adelante el Gobierno para evitar que suba la gasolina en el país, a través del fondo de estabilización, pues, “teóricamente”, el precio de la gasolina debería ser 50 por ciento más”.

“Las bases, lo fundamental y lo que va a durar, están muy sólidas y es lo que nos envidia todo el continente”, agregó.

´Fuente: www.24horaslibre.com

Histéricos

Por por John C. Edmunds

Los mercados financieros pasan por una severa crisis nerviosa. Ante la más leve provocación saltan, se desploman, trastabillan o tropiezan. Pero, a diferencia de lo que nos dice el registro histórico, los mercados financieros latinoamericanos podrían, en esta ocasión, estar inmunes a los efectos nocivos de la histeria global.

Para llegar a esta conclusión primero hay que analizar con calma la principal fuente de incertidumbre de los histéricos: el sistema financiero de EE.UU. Nadie sabe aún la verdadera magnitud de las pérdidas que golpean a los intermediarios financieros en ese país y si podrán ser remediadas de alguna forma. Hasta que tengamos mayor claridad, será difícil prever qué tan severos serán los efectos secundarios de esta crisis. Al mismo tiempo, el mercado de bonos está propagando el dolor a otras partes, ya que los analistas han puesto en duda las calificaciones de muchos papeles, incluso aquellos que no tienen relación alguna con las famosas hipotecas subprime. Y a medida que las calificaciones bajan, muchos inversionistas institucionales se ven obligados a vender ya que no poseen autorización para tener posiciones en instrumentos calificados como “basura”.

Además, el gobierno de EE.UU. brilla por su ausencia. Podría haber elaborado ya un plan de rescate que ayude a los propietarios a posponer la fecha de ejecución de sus hipotecas o a refinanciarlas. Pero los dos partidos políticos están tan enfrascados en sus luchas preelectorales que el Congreso no ha podido responder con más que un estímulo fiscal débil e inadecuado. Sólo la Reserva Federal ha salido decididamente a actuar. Sus cortes de tasas han sido el único estímulo y se espera que éstos sigan hasta que la economía dé señales de revivir.

Pero los latinoamericanos que miran con exceso de preocupación este cuadro debieran relajarse un poco. No sólo porque las perspectivas de crecimiento mundial siguen saludables gracias a China, India y otras
economías emergentes y sus altas tasas de expansión. También hay que dar gracias a una Europa que crece a una tasa superior a la acostumbrada. Si bien sus respectivos sistemas financieros han registrado pérdidas, éstas no se originaron localmente: se originaron en EE.UU.

Además, hay cuatro supuestos históricos que aún pesan en la región y que si se tiran al tacho de la basura permitirían mirar el horizonte más tranquilamente. El primero es que América Latina ya no depende
económicamente de EE.UU.. Los crecientes lazos comerciales de muchos países con Asia y Europa minimizan su exposición al riesgoso gigante del norte. Segundo: contrario a lo que muchos creen, las monedas en América Latina no se han fortalecido demasiado frente a otras monedas calificadas como fuertes. El dólar se está debilitando y, como los tipos de cambio en la región están expresados en la moneda estadounidense, da la sensación de que las monedas latinoamericanas se han fortalecido mucho. Sin embargo, una comparación con el euro ayuda a esclarecer la dimensión real del fortalecimiento monetario. Por ejemplo, en 2007 el real brasileño se fortaleció un 20% frente al dólar de EE.UU., pero sólo un 8% frente al euro. El peso chileno se fortaleció un 7% frente al dólar pero se debilitó frente al euro.
Tercero: hoy los países de América Latina no dependen de los créditos provenientes de EE.UU. Al contrario, desde 2002 América Latina ha pagado su deuda externa y se ha convertido en un proveedor de capital al mundo. Cuarto: los especuladores ya no son la fuerza preponderante en los mercados accionarios locales. Los principales son los fondos de pensiones, los cuales siguen con ánimo de compras.

Todos estos hechos son nuevos y por eso, a veces difíciles de recordar. En muchos persiste el cliché de que cuando EE.UU. estornuda, los mercados financieros de la región agarran pulmonía. Esta creencia además coincide con la visión de que América Latina está en la periferia de la economía mundial. Los hechos, sin embargo, demuestran que la región ahora controla su propio destino y puede seguir creciendo, sin depender de un rescate del sistema financiero en EE.UU. Prueba de ello es la cada vez menor dependencia comercial con el vecino del norte.

Moraleja: América Latina debería dejar de estresarse tanto por como le vaya a la economía de EE.UU. No oiga a los histéricos y ponga más atención a las inversiones locales, así como a Europa y Asia en cuantoa diversificación internacional se refiere. Vivirá más tranquilo.

Extraído de www.americaeconomia.com