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Vuelta en U

Perú vuelve a atraer a los emigrados que viajaron a EE.UU. y otros mercados buscando mejor desarrollo de sus carreras.

por Alejandro Arce

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El teléfono de la cazatalentos peruana Inés Temple, presidenta ejecutiva de DBM Perú, suena más de lo acostumbrado. Se trata de peruanos con puestos ejecutivos en el exterior, para que les informe sobre la situación del mercado laboral peruano. “Tienen conocimiento de muchas empresas que están creciendo, de negocios a los que les va muy bien, que hay una bonanza económica, que hay más tranquilidad. Y no se lo quieren perder”, dice la headhunter. El investment grade, el menor costo de vida, el desarrollo institucional y el alto crecimiento frente a otros mercados globales han hecho que Perú vuelva a ser atractivo para ejecutivos que estaban en el exterior. Federico Cúneo, socio de Amrop Header Perú, compañía global especializada en la búsqueda y valuación de ejecutivos, coincide. “En Amrop tenemos una base de datos con aproximadamente 10.000 currículos con información actualizada en la que se consignan remuneraciones actuales, estudios realizados, intenciones laborales y pretensiones salariales. En los últimos meses, muchos de esos documentos se han originado del extranjero”.

Duilio Zolfi, gerente de marketing de Ajeper, empresa peruana productora de bebidas gaseosas perteneciente al internacionalizado Ajegroup, del Grupo Añaños, volvió a Perú con su familia el 30 de abril de este año, y el 19 de mayo ya estaba contratado. “Al regresar al país, nos la jugamos. Pensé que me tomaría seis meses encontrar trabajo y no 19 días”, dice.

Sin embargo, la reinserción laboral de los ejecutivos no es tan fácil en todos los casos. El gran problema, dice Inés Temple, es que muchos de ellos quieren conseguir un empleo en Perú estando aún en el exterior. “Para encontrar trabajo hay que estar en el lugar, haciendo los contactos, realizando las entrevistas”, dice.

La tendencia, no obstante, seguirá al alza. Con la situación de desánimo que se vive hoy en Estados Unidos, el gran temor de un desempleo masivo o por una gran recesión hace que muchos peruanos, temerosos de perder sus trabajos, se planteen la posibilidad de volver. “La crisis ha puesto una cuota adicional a la idea de volver”, dice Cúneo, de Amrop. “Hay ejecutivos, sobre todo del sector financiero, que temen perder sus empleos y, por ello, buscan regresar a Perú”.

Y no se trata sólo de ejecutivos con amplia experiencia, léase cuarentones. Diego Rafael Valdez, de 26 años, tiene tres años viviendo en Boston, donde trabaja en un banco manejando retenciones de cuentas por nada menos que US$ 40.000 millones. Inicialmente, su plan era estar tres años y volver al Perú. Luego pensó quedarse más tiempo en EE.UU., pero ya tomó la decisión de volver.

Temple añade que varios jóvenes peruanos, que han trabajado en banca de inversión varios años, están regresando. Uno de ellos, un joven de 28 años, decidió renunciar y está haciendo negocios en el Perú. “La sensación es: si habrá un huracán, el mejor refugio es el Perú”, dice Temple.

No son sólo los ejecutivos los que están regresando. También mandos intermedios y trabajadores calificados y no calificados. Según cifras oficiales, entre enero y agosto de 2007 se registró la llegada al país de 1 millón 255.000 peruanos, cifra menor en 0,94% a la de similar período de 2006. Pero en el siguiente bloque de meses, entre septiembre y diciembre de 2007, el número de peruanos que regresó aumentó en 6,47%. Luego, entre enero y agosto de 2008, alcanzó un crecimiento de 4,3%.

Estas cifras positivas, aunque todavía modestas, contrastan con la estampida de peruanos registrada, incluso cuando comenzaron a darse las mejores cifras económicas, llegando a 400.000 la salida de peruanos en 2004.

Este fenómeno servirá para mejorar la competitividad de las empresas que los contraten, pues, como dice Inés Temple, traen un mayor bagaje cultural, conocimiento y experiencia. Nada mal: volver a atraer a los trabajadores que estaban en el extranjero es otra manera de globalizar la economía.

Fuente:  americaeconomia.com

Perú: la otra crisis

Alfredo Ferrero: Socio del Estudio Navarro, Ferrero & Pazos. Fue ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el gobierno de Alejandro Toledo.

 Las cosas pintaban bien; Alan García, elegido presidente por segunda vez demuestra, un buen y responsable manejo macroeconómico. Recibe un país en crecimiento con Toledo y mantiene esa tendencia. Consolida el TLC con EE.UU., se convierte en un promotor de la inversión privada y conquista el investment grade. Después de un primer gobierno horroroso este converso al liberalismo logra mostrar a los inversionistas del mundo un gobierno exitoso en un país atractivo.

Incluso su gabinete venía funcionando dentro de lo normal. Con la excepción de algunos sobresaltos en la cartera de Interior -por culpa de unas radiopatrullas que no terminaban de comprarse-, tenía pocos sobresaltos. Casi no necesito hacer cambios ministeriales en estos dos años y tanto de gobierno.

Sin embargo, el escarnio hoy es otro: el fuerte deterioro del escenario económico global coincidió con la intensificación de problemas internos. El ministro de Salud perdía la pelea política y comunicacional contra los médicos que llevaban más de una veintena de días en huelga, mientras que en el sector de hidrocarburos se multiplicaron los rumores de empresas sin credenciales ni respaldos, ganaban el derecho a participar en la exploración de lotes en manos de la estatal Petroperú. La situación explotó un domingo cuando un ex ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, hace público un audio que relaciona a un ex ministro, Rómulo León, y al vicepresidente del Directorio de Petroperú, Alberto Quimper, en posibles contubernios y enriquecimientos ilícitos gracias al otorgamiento de licencias petroleras. Un complicado lío de relaciones e influencias de funcionarios públicos que se fue extendiendo y que en un momento refieren al primer ministro Jorge del Castillo. Aunque no hay pruebas de esto último, el gabinete cae: cinco ministros y el mismo primer ministro deben dejar sus puestos.

García no puede olvidar que muchos votaron por él en la segunda vuelta presidencial con las narices tapadas y contra sus propios juramentos de nunca más hacerlo, simplemente para evitar un mal mayor: que Ollanta Humala hubiese sido elegido. Con los actos de corrupción del primer gobierno de García aún en la memoria, ni la población ni la prensa dejarán pasar alguna falta al gobierno del APRA.

No obstante, el nuevo gabinete determina en gran parte el escenario en que se van a jugar las cartas para suceder a García en 2011. La salida de Del Castillo, quien era una de las opciones más mencionadas para su sucesión, posiblemente impida que lo sea. Su cargo fue asumido por el centroizquierdista Yehude Simón, hombre controversial por sus ideas y vínculos con el terrorismo en el pasado, pero que se convirtió en un eficiente, pragmático y concertador presidente de la Región de Lambayeque. A él habría que sumar varios probables candidatos en la derecha o centroderecha: Keiko Fujimori (hija del ex mandatario hoy preso), Lourdes Flores y Alejandro Toledo compiten por ese espacio. Mientras, la izquierda sigue monopolizada por Humala.

El espacio que no tiene un claro representante es la centro-izquierda racional, moderna -tipo Lula, Lagos, Tabaré- con propuestas y alternativas de desarrollo y proyección social. Ollanta Humala quiere moverse también a ese espacio, pues sabe que su discurso radical le permite llegar a segunda vuelta, pero no ganarla. Toledo, como ex presidente y con el apoyo de la centroderecha en la mano, también busca esa posición.

El APRA, sin nombres entre manos, buscará una alianza. Su apoyo será muy importante para quien pretenda ganar en 2011 y para cumplir el deseo de García de volver a elegirse para 2016. Además, del nuevo primer ministro, García coquetea con el actual alcalde de Lima, Castañeda Lossio, hombre de pocas palabras pero de consistente aprobación. No obstante, es posible pensar que puede aparecer otro outsider que conquiste el apoyo oficialista sin venir de las lides del gobierno. Posiblemente no sea bueno esperar mucho: la crisis económica, aunque pilla bien parado a Perú, el país podría tener efectos a través de las caídas en las remesas, en el precio de los metales, en los volúmenes exportados y los flujos de inversión. Aunque Perú seguirá siendo un país atractivo para invertir y de alto potencial, el escenario podría acentuar las demandas sociales, favoreciendo el juego para los antisistema. El escenario 2011 no está tan lejano y lo que se planifique hoy será clave para el desenlace electoral.

Fuente: americaeconomia.com

El mercado es un sentimiento

Primer estudio latinoamericano de percepciones sobre la industria financiera en América Latina realizado por AméricaEconomía y la UAI School of Management permite conocer la visión sobre nuestros mercados de capitales en medio de la explosión de la crisis global.

Por Chistian Johnson* y Rodrigo Díaz

Dicen que es un mito. Que en verdad nadie saltó por la ventana en la debacle financiera de los años 30. Pero está claro que en tiempos de crisis las emociones dominan las mentes más brillantes. Y aquellos que en tiempo de estabilidad hacen ostentación de su actuar racional y lógicas decisiones de inversión, en momentos de incertidumbre simplemente se suman al pánico colectivo. Se suman al comportamiento irracional de la manada y venden, venden y venden, haciendo que todo se vaya al suelo. Incluso las emociones.

¿Saltará alguien esta vez por la ventana? Hasta ahora no se sabe de casos, pero quién sabe. La explosión de la crisis financiera de las últimas semanas amenaza con recesión en todos los mercados de este interconectado planeta. Los efectos ya son evidentes en los mercados cambiarios y bursátiles, sin aún poder dimensionar qué tanto se transmitirá al sector real.

En este turbulento contexto emocional AméricaEconomía Intelligence y la Adolfo Ibáñez School of Management llevaron a cabo el primer estudio latinoamericano de Percepciones sobre los Mercados Financieros de América Latina. Convencidos de que las percepciones determinan las emociones, realizamos una encuesta entre más de 2.500 ejecutivos de toda la región para preguntarles cómo ven sus mercados de capitales, tanto desde el punto de vista de la solidez, las regulaciones y la ética con que funcionan. La encuesta se efectuó las primeras semanas de septiembre, cuando la crisis no había explotado tan fuertemente aún, por lo que las percepciones analizadas no están influidas por los acontecimientos de las últimas semanas.

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Lo primero a destacar es que los ejecutivos no evalúan de igual manera a todas las instituciones financieras. Cuando se les pide dar una evaluación a tres de ellas, como bancos, seguros y agentes de bolsa, estas últimas son juzgadas con mayor severidad de manera sistemática por todos los países.

Hay, de hecho, una gran diversidad en la percepción de cómo los mercados bursátiles han apoyado el desarrollo de su país. Si bien chilenos y brasileños consideran que la bolsa de valores ha sido importante para el desarrollo económico, los encuestados de Ecuador, Uruguay, Argentina y Venezuela estiman que no ha sido así.

Esta visión negativa se corrobora con la percepción que tienen los ejecutivos de estos países sobre si los precios de las acciones reflejarían realmente el valor de las empresas que allí cotizan. Esta percepción es especialmente fuerte entre los uruguayos y venezolanos. Por el contrario, en Chile y México (y algo por debajo en Brasil y Perú) los precios sí reflejarían la valoración real de las compañías, validando la teoría de que se trata de mercados más eficientes.

También hay amplias discrepancias en América Latina sobre el grado de integración que sus mercados financieros tienen con los mercados globales. Un dato interesante en momentos de una crisis global que busca canales financieros de contagio para las economías internas. Venezuela, Uruguay, Ecuador y Colombia presentan los signos de menor integración, mientras países como Brasil, México y Chile se perciben como los más integrados, y por lo mismo quizá, como los más vulnerables a shocks y vaivenes bursátiles externos como los que estamos viviendo.

No obstante, más relevante aún es la percepción sobre los grados adecuados de regulación de los mercados financieros. La percepción general entre los encuestados es que los mercados financieros no están sobreregulados y que, por lo tanto, hay espacios para mayor regulación.

Codicia y Sanciones

Los ejecutivos que contestaron la encuesta, de los cuales un 40,4% dice participar del mercado b ursátil, perciben que las sanciones en los países de la región por ilícitos financieros son muy bajas frente a la posible recompensa que pueden tener. Brasil, Argentina, México, Perú, Chile y Colombia son los países que perciben más bajas las sanciones. Al otro lado están los uruguayos, quienes dicen que las sanciones son adecuadas.

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Una forma de evaluar la existencia de ilícitos y malas prácticas, así como la necesidad de regulación y control en el mercado, consiste en medir la percepción que tienen los agentes respecto de la probabilidad de que las autoridades puedan notar o descubrir este tipo de conductas. Chile y Colombia destacan por su institucionalidad y por su efectividad en su detección. Sin embargo, países como Ecuador, Venezuela y Uruguay parecen tener un largo camino por recorrer en términos de generar mecanismos de detección de ilícitos.

Los encuestados creen que en América Latina los agentes de los mercados de capitales no tienden a actuar de acuerdo a la ética. Una de sus expresiones más concretas es en el abuso de información privilegiada: Venezuela, México y Uruguay son los países en que se perciben los mayores grados de abuso de esa información que no está disponible a los accionistas minoritarios para ganancias personales. Perú y Colombia son los países que la perciben menos.

Bajando un poco la magnitud del ilícito, se procedió a indagar por el simple uso (no abuso) de información privilegiada, situación irregular pero con una menor probabilidad de ser detectada. Las respuestas revelan que ésta es una práctica común, especialmente en países como México y Argentina.

Uno de los elementos más críticos percibidos por los encuestados tiene que ver con la concentración del mercado financiero. Cerca del 80% en promedio piensa que las plazas son controladas por unos pocos agentes, presentando así un alto margen de concentración para todas sus industrias, incluso la bursátil.

Este factor está ligado también al costo de operar. Los ejecutivos de todos los países revelan que el costo de transar en la bolsa no es bajo, lo que claramente desincentiva la participación de una variedad de agentes y va contra la profundidad del mercado, dejándolo sólo para unos pocos participantes.