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Temas sobre Finanzas Personales y de la Micro Empresa. Noticias


Todos somos Vendedores

¿Le ha tocado alguna vez escuchar a un muchacho recién salido del colegio hablar con otro sobre conseguir trabajo? “¿Y en qué vas a trabajar?” le pregunta. “En cualquier cosa,” responde, “en una oficina… ¡o aunque sea de vendedor!” ¿Lo recuerda? Generalmente quien se expresa así no tiene ni la menor idea de qué se trata todo eso de ser vendedores.

Comencemos diciendo que las ventas son una profesión. Muchos, ante la palabra “profesión”, pensarían sólo en abogados, doctores, ingenieros, administradores. Pero pocos –aún hoy—incluyen la palabra vendedor. No obstante, la verdad es que las ventas son una profesión en todo el sentido de la palabra. Son una profesión y usted es un profesional de las ventas si se gana la vida concetudinariamente vendiendo, tiene los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para el campo y se interesa por mantenerse actualizado sobre su campo.

Algunos dicen, por otra parte, que para ser vendedor, hay que nacer. Pero hagámonos la siguiente pregunta. ¿Nacen los doctores? ¿Nacen los ingenieros? ¿Nacen los administradores y economistas? No. Ninguno de ellos nace. ¿Ha escuchado usted decir a alguien: “Anoche a la señora Pérez, que estaba embarazada, le nació un doctorcito”? ¿Verdad que no? Pero sí hemos escuchado decir que murió un médico, que murió un abogado, que murió un vendedor.

Y es que igual que una persona que no es médico puede aprender a serlo si se pone a estudiar durante ocho años, de la misma manera una persona que no es vendedora puede aprender a serlo si se pone a aprender la teoría y la práctica de las ventas. Es una profesión como cualquier otra, y se puede aprender.

Claro, a veces nacemos con ciertas aptitudes que si las aprovechamos bien pueden llegarnos a servir en ciertas profesiones. Por ejemplo, un niñito de cuatro años que ya en el kinder convence a sus compañeritos de que vayan a tirar piedras, ¿nació vendedor porque vendió la idea? O la niñita que a los cuatro años tiene manos muy delgadas y es fabulosa con la plasticina haciendo diminutos muñequitos, ¿nació cirujana? Lo que ese niño sea dentro de quince años depende de muchos factores. Tal vez será un excelente vendedor, o un chapulín pandillero. Y la niñita podría convertirse en una excelente cirujana, o en una buena manicurista. Entonces, las aptitudes nos ayudan, pero no nos garantizan nada.

Lo interesante de las ventas es que es la profesión más vieja del mundo (no, no es esa que está pensando, porque esa es una sección de ventas!). Es la profesión mejor pagada del mundo, porque los grandes capitales del planeta se han producido a raíz de que un vendedor ha vendido un producto, una idea o un servicio. Y es una profesión multidisciplinaria, porque un vendedor, aparte de saber sobre su producto o servicio, también debe conocer sobre psicología del cliente, sobre mercadeo, sobre comunicaciones, sobre relaciones públicas, y estar enterado de muchas cosas para convertirse en un generalista… que es el perfil más típico del vendedor de éxito.

Es un hecho, entonces, que todos somos vendedores. Pero si nos costara aceptar que somos vendedores, permítanos presentarle alguna información probatoria muy interesante.

Desde que estamos chiquitos estamos vendiendo. El niño que le hace un berrinche a la mamá para que le compre un helado, está vendiendo. Porque las ventas no son otra cosa más que llevar al cliente de la mano y persuadirlo a caminar en la dirección que el vendedor desee. Cuando la novia el pide al novio que la lleve a ver un concierto de Tapón… está vendiendo; está vendiendo una idea. Cuando usted vino a la empresa y se entrevistó con un jefe o con la oficina de reclutamiento para ver si conseguía trabajo, ¡estaba vendiendo! Se estaba mercadeando usted mismo. Y ese día tal vez otros vinieron a la empresa e intentaron venderse, pero no se les contrató porque quizás no supieron cerrar la venta. Y usted sí lo hizo, lo que prueba que usted es un buen vendedor.

Todos somos vendedores. Venden los que atienden público en las cajas, los mostradores y las plataformas. Venden quienes salen a la calle a buscar clientes. Venden quienes no tienen que ver clientes finales pero que sí atienden al cliente interno: sus compañeros. Venden los jefes, que con profesionalismo tratan de vender a sus colaboradores los beneficios de la transformación organizacional que estamos viviendo. Venden los colaboradores cuando tratan de convencer a un superior de ayudarles con esa plaza que quedó vacante. Venden los oficiales de seguridad, que con un trato amable proyectan la imagen de la Institución ante el cliente. Venden los compañeros de limpieza, que nos ayudan a trabajar mejor en un ambiente más agradable. Vende el Gerente, los directores y hasta los accionistas. Vende usted y vendo yo.

Cuando todos interioricemos este concepto, cuando actuemos y nos proyectemos como verdaderos profesionales de la venta, de seguro que ya nada podrá detener nuestro crecimiento personal y organizacional.

De vendedor a vendedor: ¡muy exitosas y felices ventas!

Fuente: todosobreventas.com

Todo se Compra Todo de Vende

Podríamos haber escuchado esta frase en algún momento de nuestras vidas, pero en realidad sabemos ¿a que se refiere? Hace poco terminé una consultoría con un cliente comerciante, es decir dueño de un par de tiendas en el centro de Lima.

Por si no se han dado un paseo por estos lares, les recomiendo que lo hagan, pero antes prepárense para ver un enjambre de personas comprando y vendiendo, todo aquello que nosotros podamos imaginar. Desde soldaditos de plástico que después de darles cuerda avanzan rampando hasta aparatitos que sirven para mejorar la señal de recepción de las antenas de TV.

Este cliente me solicitó que por favor necesitaba ayuda para poder construir un sistema de control en sus dos tiendas, debido a que como la mayoría de los que tienen un pequeño negocio no es más que un autoempleado y en realidad el negocio no funciona si él no está allí.

Lo primero que había que hacer es poner las cosas en orden. Pero después de haber hecho un examen superficial del estado de ambas tiendas dije, esto lo termino en una semana sobrado. Primer error. Pasaron 15 días sólo arreglando el almacén.

Al parecer no había mucho que hacer en ese pequeño almacén de 4 x 4 pero la verdad estaba equivocado. Sólo al comenzar a ordenar la mercadería que había en él, me fui dando cuenta de la cantidad de cosas que en él estaban guardadas y ni siquiera el almacenero sabía y/o recordaba. Después del tiempo antes dicho el almacén quedó con la tercera parte de lo que tenía inicialmente el resto fue sacado porque consistía de mercadería dañada, fuera de temporada, sucia, con pequeñas magulladuras, incompleta, manchada, extremadamente vieja (5 años en el mismo lugar).

Fue entonces que me di cuenta que el trabajo no sería tan fácil como había pensado. Después de mucho sudor y largas horas de trabajo manual, el almacén quedó como debería haber estado siempre y fue en ese momento que se pudo comenzar a hacer el inventario y el kardex correspondiente. Después de esto se tuvo que armar un pequeño sistema de control para que las ventas de ambas tiendas puedan ser controladas y monitoreadas, lo mismo que los ingresos. Este fue otro pequeño proyecto dentro del proyecto inicial. Si no hay un sistema de control cualquiera se lleva el dinero y tú no te das cuenta. Justamente lo que había sucedido. Por lo que este cliente de tener 5 tiendas tuvo que cerrar y vender 3 para pagar las deudas y mala administración y falta de sistema de trabajo.

Pero todo esto me hizo pensar un poco en la manera de “llevar los negocios” en nuestro país. Lo que en realidad son aquellos a los que nosotros orgullosamente llamamos “nuestras empresas”, no son más que una extensión nuestra, que no funciona y/o funciona muy mal si no estamos presentes, es decir somos simples autoempleados con algunos colaboradores.

Cómo hacer para que esta situación se revierta y realmente comencemos a ser empresarios, personas que se dedican a pensar en nuevos negocios y productos, mientras que nuestros colaboradores se encargan de venderlos y administrarlos.

Sólo espero que al regresar dentro de 15 días más o menos para visitarlos, encuentre el sistema funcionando tal y como lo dejé. Las malas costumbres son difíciles de dejar. Esperemos que este comerciante lo logre.

Eco. Augusto Peralta A.